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Una mayoría de productores se muestra a favor de reducir la oferta mundial de vino para reequilibrar el mercado

ProWein, que se celebrará en Düsseldorf (Alemania) del 10 al 12 de marzo, una encuesta que viene realizando cada año y ya por séptima vez la Universidad de Geisenheim sobre el sector del vino.

 

 

Según se cita en el informe, tres cuartas partes de los productores de vino se muestran favorables en su mayoría (63% del total de los encuestados) a una reducción de la oferta mundial de esta bebida, con el fin de recortar los excedentes para reequilibrar el mercado, algo que consideran necesario. El resultado de este desequilibrio es una caída de los precios internacionales de la uva y del vino a granel, con un aumento al mismo tiempo de los costes de producción.

Los productores de vino están “atados” a sus inversiones a largo plazo en sus viñedos, ya que a menudo se amortizan en un periodo de 20 a 30 años. Este capital inmovilizado, que no puede amortizarse cuando los productores abandonan el mercado, lleva a una competencia feroz de precios en caso de exceso de oferta. Por eso, añade, la mayoría de los productores piden una reducción de los excedentes para que se pueda formar un precio rentable, equilibrando la oferta y la demanda.

Los resultados de dicha encuesta fueron presentados por la directora del Instituto de Economía del Vino y las Bebidas de la citada Universidad alemana, Simone Loose, quien señaló que “el aumento de los costes, junto con la caída de la demanda, plantean actualmente grandes desafíos económicos a la industria del vino, agravados aún más por la tendencia a largo plazo hacia un estilo de vida saludable y el cambio de preferencias de los consumidores”

Según Loose, “los expertos de la industria vitivinícola coinciden en que el sector tendrá que adaptar su comunicación a las necesidades de los consumidores jóvenes para lograr llegar a la próxima generación de consumidores de vino y también será necesario actuar de forma estructural sobre el exceso de producción para garantizar la rentabilidad requerida”.

Aunque con diferencias según el país originario de los productores encuestados, un 57% de los mismos en Francia y España y un 55% en los países del denominado Nuevo Mundo (productores del Hemisferio Sur) abogaron por esa reducción de la oferta, frente al 71% que la apoyaba en Alemania y Portugal.

 

Arranque de viñedos

Asimismo, la mitad de los encuestados (uno de cada dos productores) reclama ayudas públicas para aplicar una medida de reducción de la oferta, como es el arranque de viñedos. En Francia y España, esto lo apoyaron algo más de la mitad (53%) de los productores encuestados); en Alemania, un 50% y en los países productores del Nuevo Mundo, un 48% del total.

Además, solo un 23% de las bodegas y un 11% de las cooperativas vitivinícolas consideraron que se puede llegar a un nuevo equilibrio de mercado, sin necesidad de tener que acudir a las ayudas públicas del Estado, con apenas diferencias entre las empresas de los distintos países.

Por último, preguntados sobre las soluciones concretas para aliviar los excedentes del mercado, un 45% de los productores estaría a favor de llevar a cabo acciones destinadas a los consumidores jóvenes, algo que se apoyó mucho más en Francia (72% del total), España (63%) e Italia (61%), el trío de los principales productores tradicionales de vino de la UE y donde más está disminuyendo el consumo, debido precisamente a las reticencias de este colectivo, según destacó Simone Loose, añadiendo que “en estos tres países, el consumo de vino está cayendo con mayor rapidez debido a las reservas de los consumidores jóvenes, lo que aumenta a su vez la presión sobre estos países para exportar y, por ello, “están también particularmente interesados en evitar que el consumo interno de vino baje aún más”.

Por lo demás, el barómetro económico a largo plazo del informe empresarial de ProWein refleja la difícil tendencia económica en 2023 y las previsiones algo más positivas para 2024. En el informe de 2022, las empresas encuestadas habían expresado expectativas bastante decrecientes para 2023. La disminución prevista se ha materializado en consecuencia en casi todas las etapas de la cadena de valor, con la única excepción en el segmento de hostelería, que se ha beneficiado del auge de los viajes postpandemia y registra un repunte con respecto a 2022.

Al respecto, se señala que las expectativas económicas de la industria para 2024 han mejorado en comparación con la última encuesta, observándose un cambio de tendencia en todos los sectores de la industria vitivinícola. Pese a ello, el nivel global de optimismo sigue siendo inferior al expresado para 2022, el ansiado primer año completo después de la pandemia de Covid. En 2024, el sector vitivinícola tendrá todavía que operar en un entorno económico difícil, pero hay esperanzas de que se hayan superado los mayores aumentos de costes, por lo que restaurar la rentabilidad seguirá siendo un gran desafío para muchas empresas.

 

SEMANA VITIVINÍCOLA

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