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La ola de calor reduce un 10% la cosecha de uva en La Mancha

Desde la Denominación de Origen, su presidente, Carlos David Bonilla, subraya que los viñedos conquenses son los que más se han visto afectados por un cernido más irregular e incompleto.

 

La ola de calor de estos días, junto a las altas temperaturas registradas en el mes de mayo, está haciendo estragos en el campo conquense. Si hace unos días los agricultores de la provincia hablaban de una merma del 35% en la producción del cereal por esta anomalía climática, es ahora el sector vitivinícola el que alerta de las fatales consecuencias que está teniendo en este cultivo, en especial en La Mancha, aunque sean generalizadas en toda la provincia.

Y es que, tal y como coinciden en afirmar el presidente de la Denominación de Origen La Mancha, Carlos David Bonilla, y el responsable de la Sectorial del Vino de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, Juan Fuente, estas altas temperaturas han adelantado el ciclo fenológico de la vid, al menos en un par de semanas. No en vano, no solo se ha adelantado la floración y el crecimiento de la viña, sino que, además, ha afectado en algunas zonas al cernido de la uva, lo que se va a traducir en una merma en la producción final.

DO LA MANCHA

En este sentido, Bonilla aclara que “los efectos de la ola de calor no han sido uniformes y depende de la zona en cuestión”. Así, apunta que la peor parada ha sido la zona conquense de la DO La Mancha, donde el cultivo iba más tardío, en especial con varietales blancas, como la Chardonnay o la Sauvignon Blanc, lo que se ha traducido en un irregular cuajado del racimo y, en consecuencia, en una merma de la producción. Nada que ver, por ejemplo, con lo ocurrido, según dice, en la zona de Tomelloso, donde iba más adelantada.

Es por ello que las primeras estimaciones de los técnicos de esta DO, tal y como indica Bonilla, apunten a una reducción de la cosecha de entorno al 10 por ciento, aunque en zonas, como El Provencio es probable que ese porcentaje sea ligeramente superior, puesto que en los últimos días se han alcanzado máximas de 41 grados y eso ha afectado a la cierna, aunque la floración fue buena. Y es que, tal y como remarca, “está claro que no es como empieza, sino como termina”.

Aclara, sin embargo, que la vid está muy sana, con un excelente desarrollo y no hay enfermedades de ninguna clase; algo que, por otro parte, no se puede decir del cuajado.

 

PREOCUPACIÓN DEL SECTOR

En términos similares se pronuncia el responsable de la Sectorial de Vino de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha, quien llama la atención sobre la preocupación del sector ante los posibles efectos de esta ola de calor.

Reconoce que el adelanto de la floración, que ha resultado un tanto irregular, y el inusual crecimiento actual de las viñas están generando mucha incertidumbre entre los viticultores: “Estamos un poco asustados, porque es algo nunca visto y, por lo tanto, no sabemos cuáles van a ser las consecuencias, aunque tenemos claro que no es bueno ni para la cantidad ni para la calidad”.

Con este escenario adverso, Fuente pone el foco en el hecho de que “si no llueve pronto, la viña puede que sufra un estrés hídrico cuando empiece a necesitar humedad; algo que puede ser crítico”, sin que, tal y como aclara, se pueda saber el alcance.

Eso sí, tiene claro que si la ola de calor se prolonga, el cultivo puede verse seriamente afectado, en especial el viñedo de secano, ya que la acumulación de agua en el año hidrológico es pequeña, sobre todo en la provincia de Cuenca, y, por lo tanto, no hay muchas reservas de agua en el suelo con las que pueda aguantar mucho tiempo el viñedo.

Es por ello que la preocupación inunda en estos momentos al sector vitivinicultor conquense, que ve con bastante incertidumbre qué le va a deparar la campaña de este año.

 

FUENTE: LASNOTICIASDECUENCA.ES

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