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España está entre los países de la OCDE donde más subieron los impuestos en diez años

Entre 2010 y 2022 la carga con respecto al PIB subió más de cinco puntos

 

En una década, la relación media de los impuestos con respecto al Producto Interior Bruto (PIB) en España se incrementó más de cinco puntos. Es lo que los expertos denominan presión fiscal. En concreto, en el año 2010 la tasa impositiva con respecto al PIB era del 31,9% y en 2022 cerró el ejercicio en el 37,5%. Esto supone un aumento de 5,6 puntos. Así lo confirmó la OCDE este miércoles en su informe Dinamismo de los ingresos fiscales en los países de la OCDE.

En cuanto a la media del conjunto de países pertenecientes al organismo, esta pasó del 31,5% sobre el PIB en 2010 al 34%. En este sentido el informe reza que la relación entre impuestos-PIB aumentó durante este período de tiempo en 30 países.

En concreto, los mayores incrementos se dieron en Corea, con un aumento de 9,6 puntos porcentuales y Grecia, cuyo incremento fue de 8,7 puntos porcentuales, quedando el porcentaje con respecto al tamaño de su economía en el 41%, solo superado por Suecia, cuya tasa con respecto al PIB incluso registró una tendencia descendente y cerró en 2022 en el 41,3%.
España se sitúa junto a Portugal, Eslovaquia y Japón en el conjunto de países donde la carga creció más de cinco puntos en una década, según los datos del informe de la OCDE.

Francia en cabeza

Con respecto a las grandes economías de la zona euro, España no está entre la que más carga impositiva tiene con respecto al PIB. De hecho, España siempre ha estado históricamente por debajo de la media europea y algunos expertos apuntan al escaso margen fiscal para recaudar más impuestos sobre el PIB. El Plan Presupuestario más reciente apunta a que la suma de los ingresos tributarios y de las cotizaciones sociales subirá al entorno del 38,6% del PIB en 2024.

Francia es la mayor, en concreto cerró 2022 con una carga del 43%, frente al 43,2% de 2021. Tras el país galo está Italia, cuya carga impositiva se incrementó interanualmente. Concretamente pasó del 42,4% en 2021 al 42,9% en el ejercicio de 2022. Alemania, por su parte, se mantuvo constante entre 2021 y 2022 en un 39,3% y, finalmente, España está en el cuarto lugar de los grandes en cuanto a carga impositiva. En concreto, la ratio de impuestos sobre el PIB cerró en el 37,5% del PIB , frente al 37,8% de 2021.

En los ocho países restantes, la relación entre impuestos y PIB disminuyó entre 2010 y 2022. La mayor caída se produjo en Irlanda, del 27,7% en 2010 al 20,9% en 2022, debido en gran parte a un aumento excepcional del PIB en 2015. La siguiente mayor disminución se produjo en Turquía , con una caída de 3,9 puntos porcentuales.

Desde la OCDE explican que los cambios en la relación entre impuestos y PIB «están impulsados por los cambios relativos en los ingresos fiscales nominales y el PIB nominal».

Esto quiere decir que de un año a otro, si los ingresos fiscales aumentan más que el PIB (o disminuyen menos que el PIB), la relación entre impuestos y PIB aumentará. Por el contrario, si los ingresos fiscales aumentan menos que el PIB, o disminuyen aún más, la relación entre impuestos y PIB disminuirá. Por lo tanto, una mayor relación impuesto-PIB «no significa necesariamente que la cantidad de ingresos fiscales haya aumentado en términos nominales, o incluso reales», explican desde la OCDE.

Así, en 2022, los ingresos fiscales nominales aumentaron con respecto al año anterior en 35 de los 36 países de la OCDE de los que hay datos, mientras que el PIB nominal creció en todos los miembros. En una veintena de países, la relación entre impuestos y PIB cayó porque los ingresos aumentaron menos que el PIB. Desde la OCDE señalan en su documento que en Dinamarca cayó «porque los ingresos tributarios disminuyeron en términos nominales y el PIB aumentó».

Comparativa global

En referencia al año anterior, la cuota de impuestos sobre el PIB disminuyó en 21 de los países que conforman la organización y de forma muy acusada en Dinamarca, donde cayó 5,5 puntos hasta situarse en el 41,9%, por la contracción de ingresos del impuesto sobre la renta. En España, donde el Ejecutivo disminuyó algunos impuestos sobre la energía, el descenso fue superior al del conjunto de la OCDE, de tres décimas, pero la cuota se mantuvo por encima de la media (en el 37,5 % del PIB).

En su estudio, la OCDE analiza también la distribución de los ingresos fiscales por administración y, en ese punto, España es claramente el país que más se ha descentralizado desde mediados de los años 1990. En concreto, las administraciones autonómicas españolas, que en 1995 recaudaban el 5 % del total de los ingresos fiscales, en 2021 (último ejercicio con datos comparables disponibles) habían aumentado esa cuota al 15,7 %.

De media en los países federales de la OCDE, los estados federados recaudaban un 17,7 % en 2021, aunque las cifras variaban mucho entre ellos, de sólo el 2 % en Austria o el 4,1 % en México al 39,6 % en Canadá, al 24,7 % en Alemania o al 24,5 % en Suiza, pasando por el 20,2 % en Estados Unidos. España no aparece en la lista de países federales, ni en la de países unitarios, sino en otra categoría de «países regionales» que comparte únicamente con Colombia, porque ambos tienen «una estructura política muy descentralizada, con una autonomía importante de sus entidades territoriales».

Por su parte, otro punto que destacan en el informe es que España está entre los países cuyas cotizaciones a la Seguridad Social por parte de los empleadores superon el 25% en 2021. En concreto, nuestro país cerró el ejercicio en el 25,8%, junto con Eslovaquia. Por su parte, Dinamarca y Chile registraron las cuotas más bajas, con un 0,1% y un 0,2% respectivamente, sobre los ingresos totales.

 

FUENTE: ELECONOMISTA.ES

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