
La UE propone medidas para frenar la crisis vitivinícola
El sector vitivinícola enfrenta una caída sostenida, el impacto de la pandemia y la amenaza de aranceles de EE. UU. Bruselas plantea limitar la producción y fomentar vinos sin alcohol como salida estratégica.
El sector del vino en Europa atraviesa una crisis estructural. A la caída del consumo en los últimos 15 años —estimada en un 2%— y las consecuencias de la pandemia, se suma ahora la amenaza de una guerra comercial con Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha planteado imponer un arancel del 200% a los vinos europeos si la Unión Europea grava el whisky estadounidense, lo que ya ha provocado una paralización de las exportaciones hacia el mercado norteamericano.
En respuesta, la Comisión Europea presentó un paquete de medidas para mitigar el impacto y reestructurar el mercado. La estrategia contempla dos ejes: por un lado, la intervención en la producción para prevenir excedentes; por otro, el impulso al desarrollo de vinos desalcoholizados o de bajo contenido alcohólico, en línea con nuevas preferencias de los consumidores, tanto dentro como fuera del continente.
Actualmente, el cultivo de viñedos en Europa está regulado por la Política Agrícola Común (PAC), que restringe la expansión de las plantaciones. Las nuevas disposiciones permitirán a los Estados miembros limitar la autorización de nuevos viñedos en regiones con riesgo de sobreoferta, congelar el potencial productivo y establecer condiciones más estrictas para las replantaciones, sin que los productores enfrenten sanciones administrativas en contextos de incertidumbre o sobreproducción.
Asimismo, se habilitará el uso de herramientas como el arranque de vides no deseadas y la vendimia en verde —que consiste en retirar uvas inmaduras antes de la cosecha—. También se ampliará el plazo de vigencia de las autorizaciones de plantación, dando mayor flexibilidad a los productores.
En el plano ambiental, se incrementará la financiación comunitaria hasta un 80% para inversiones relacionadas con la adaptación y mitigación del cambio climático, superando el actual umbral del 50%.
Nuevas categorías: vinos sin alcohol y vinos light
Otro eje del plan está centrado en el etiquetado. Para facilitar la comercialización y aceptación de nuevos productos, la UE definirá legalmente dos nuevas categorías. Los vinos desalcoholizados con menos de 0,5 grados se denominarán “sin alcohol”, con la especificación de 0,0%. Aquellos que contengan entre 0,5 grados y hasta un 30% menos del contenido habitual de su categoría serán etiquetados como “bajo en alcohol” o “alcohol light”.
Estas medidas han sido diseñadas en consulta con representantes del sector y ahora deberán ser aprobadas por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE.
Desde el Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV), su secretario general, Ignacio Sánchez Recarte, valoró positivamente las propuestas, pero advirtió que podrían ser insuficientes si se concreta la amenaza arancelaria estadounidense. “Aunque no se han aplicado aún los aranceles del 200%, el cierre del mercado vinícola estadounidense ya es una realidad. Los importadores han paralizado los envíos por temor, lo que cuesta al sector 100 millones de euros semanales. Se necesita una solución urgente: el vino no debe ser rehén de disputas comerciales ajenas a él”, reclamó.
FUENTE: WWW.ELDIARIO.ES